Agua para la igualdad
El 22 del marzo se celebra el Día Mundial del Agua, ocasión para reflexionar sobre su papel en nuestras vidas. Con el lema «Agua para la igualdad», la ONU destaca su impacto en la calidad de vida y seguridad de las mujeres y las niñas.
Cuando las mujeres y las niñas participan de las decisiones sobre el agua, los servicios se vuelven más inclusivos, sostenibles y eficaces. Naciones Unidas insiste: es preciso invertir en el liderazgo de las mujeres para hacer del agua una fuerza impulsora de un futuro más saludable, más próspero y con mayor igualdad.
Heroínas del agua en Siargao
En Filipinas, el 8 % de las niñas han declarado faltar a clases debido a su menstruación y a los problemas asociados (como la falta de agua, y la dificultad de mantener una higiene adecuada en las escuelas). En la isla de Siargao, la escasez de agua es habitual para el estudiantado. En la Isla, el municipio de San Benito alberga una pequeña escuela pública con 60 niños y niñas, donde el acceso limitado al agua afectó a la vida cotidiana de niñas, niños y profesorado.
Elisavil, profesora de sexto grado, explica que las niñas tenían dificultades para manejar su menstruación. Algunas retrasaban el cambio de compresas, lo que provocaba manchas en la ropa, y los comentarios de los compañeros varones. En algunos casos, las niñas se iban a casa a asearse, perdiendo un tiempo valioso de aprendizaje. Hoy, promueve la higiene y la igualdad en su aula.
Por su parte, Jena, de 49 años, madre y actual presidenta de la Asociación de Padres y Maestros, confirmó estas dificultades. Ahora se encarga de manera voluntaria del mantenimiento de la escuela, garantiza el buen funcionamiento de las instalaciones de agua, saneamiento e higiene y supervisa la seguridad y bienestar del alumnado. Antes de la rehabilitación de estas instalaciones, tenía que trasladarse hasta 5 veces al día a las fuentes de agua cercanas.
La mejora del acceso al agua ha facilitado las rutinas diarias, especialmente en las niñas. Ahora pueden cuidar su higiene de forma más segura y privada, asistir a clase con mayor comodidad y concentrarse mejor en sus estudios.
Cuando las comunidades sitúan a las mujeres y las niñas en el centro, la comunidad en su totalidad se beneficia. En definitiva, donde fluye el agua, crece la igualdad.


