SOLIDARIDAD ENFERMERA LLEVA LA PREVENCIÓN FRENTE AL CALOR A QUIENES VIVEN EN MAYOR SITUACIÓN DE VULNERABILIDAD EN TENERIFE.

Santa Cruz de Tenerife 25 agosto 2026.-

El proyecto «Calor y Calle» acerca kits de protección y educación sanitaria a personas vulnerables mediante una intervención conjunta con Cruz Roja en la zona metropolitana de Tenerife.

La Delegación de Tenerife de ONG Solidaridad Enfermera ha desarrollado durante el mes de agosto el proyecto “Calor y Calle”, una iniciativa de intervención comunitaria destinada a prevenir los efectos de las altas temperaturas y promover el autocuidado entre personas en situación de vulnerabilidad social, especialmente aquellas que viven o pasan gran parte de su tiempo en la calle.

La iniciativa nace ante una realidad cada vez más relevante desde el punto de vista sanitario y social. Las altas temperaturas y los episodios de calor intenso pueden tener importantes consecuencias para la salud, pero sus efectos no se distribuyen de manera homogénea entre la población. Las personas con dificultades para acceder regularmente a agua, sombra, espacios frescos o recursos básicos de protección presentan una exposición especialmente elevada y una menor capacidad para adoptar medidas preventivas.

En un territorio como Canarias, donde la exposición solar y las altas temperaturas adquieren especial relevancia, la prevención, la educación sanitaria y la detección precoz de los signos de alarma constituyen herramientas fundamentales para proteger la salud de las personas más vulnerables.

“Calor y Calle ”se ha planteado desde su origen como una intervención que trasciende la entrega de recursos materiales. Cada kit ha sido concebido como una herramienta para facilitar medidas sencillas de autocuidado y, al mismo tiempo, como una oportunidad para establecer un contacto directo con las personas beneficiarias y desarrollar educación para la salud.

Durante el mes de agosto, voluntarios y voluntarias de la Delegación de Tenerife de Solidaridad Enfermera se desplazaron hasta dos sedes de Cruz Roja de la zona metropolitana, donde trabajaron conjuntamente con sus profesionales para desarrollar las intervenciones y realizar la entrega de los kits.

Esta colaboración permitió sumar la experiencia y capacidad de intervención social de Cruz Roja con el conocimiento sanitario y la vocación comunitaria del voluntariado enfermero, generando un espacio de trabajo coordinado caracterizado por el buen ambiente, la cercanía y una excelente predisposición por parte de los equipos participantes.

La entrega de los kits estuvo acompañada de una intervención educativa breve y adaptada, en la que se abordaron cuestiones esenciales para prevenir los efectos del calor: mantener una hidratación frecuente incluso sin sensación de sed, buscar espacios de sombra, evitar la exposición solar durante las horas centrales del día, utilizar ropa ligera y transpirable, proteger la cabeza y la piel y prestar atención a las señales que envía el propio organismo.

También se explicaron algunos de los principales signos de alerta relacionados con el agotamiento y el golpe de calor, entre ellos el dolor de cabeza intenso, mareo o confusión, náuseas o vómitos, debilidad extrema, calambres musculares, alteraciones de la temperatura corporal o pérdida de conciencia, insistiendo especialmente en la importancia de solicitar ayuda cuando aparezcan síntomas de gravedad.

Las recomendaciones utilizadas durante las intervenciones se apoyaron en material visual específicamente seleccionado para facilitar una comunicación sencilla, comprensible y práctica.

Uno de los elementos fundamentales del proyecto ha sido su carácter participativo. Tras las recomendaciones iniciales, las intervenciones culminaron con un espacio de feedback, escucha e intercambio con las personas participantes, permitiendo resolver dudas, compartir experiencias y conocer de primera mano algunas de las dificultades que encuentran para protegerse frente a las altas temperaturas.

De esta forma, la intervención no se limitó a transmitir información de manera unidireccional, sino que buscó establecer un diálogo cercano y respetuoso, adaptando los mensajes preventivos a la realidad cotidiana de las personas beneficiarias.

Este contacto directo constituye además una oportunidad para reforzar la confianza, favorecer el autocuidado y acercar la promoción de la salud a personas que, por diferentes circunstancias sociales, pueden encontrar mayores barreras para acceder a los recursos sanitarios y preventivos habituales.

Con “Calor y Calle”, Solidaridad Enfermera vuelve a poner en valor el papel de la profesión enfermera más allá de los espacios asistenciales tradicionales. La educación para la salud, la prevención y la intervención comunitaria forman parte esencial del cuidado y adquieren una relevancia especial cuando se dirigen a personas expuestas simultáneamente a factores de vulnerabilidad social y sanitaria.

El proyecto persigue, además, contribuir a reducir desigualdades en salud mediante una intervención de proximidad: acercando los cuidados y la prevención allí donde están las personas, en lugar de esperar necesariamente a que sean ellas quienes lleguen a los recursos sanitarios.

La experiencia desarrollada durante el mes de agosto evidencia también el valor del trabajo en red. La colaboración entre Solidaridad Enfermera y Cruz Roja ha permitido complementar recursos, conocimientos y capacidades profesionales con un objetivo compartido: proteger la salud y mejorar el bienestar de las personas que se encuentran en situaciones de mayor vulnerabilidad.

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